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3 trucos que te ayudarán a ser constante con tu alimentación

Actualizado: 27 may 2023

En varias ocasiones he visto que a la hora de cambiar la alimentación o mejorarla uno de los obstáculos que se presenta es la constancia.


En este artículo te hablo de porque pasa y te doy 3 trucos para que logres ser constante.


En primer lugar, estamos hablando de crear un nuevo hábito. Y aquí hay que hacer un desglose de lo que significa.


Crear un nuevo hábito es una novedad en nuestra vida, por lo que hay que aprender a gestionarlo.


Para ello primero establecemos un objetivo que se construye con la suma de pequeñas tareas.


A mis clientes les pongo el ejemplo de las mastrioshkas.


Imagínate que la matrioshka más grande es tu objetivo, para llenarla necesitarás más mastrioskas a las que llamaremos tareas.


Si empiezas por la tarea más pequeña y cumples podrás seguir con las siguientes y así sucesivamente hasta llegar a la más grande, con lo cual habrás llegado al objetivo final.


De manera que el proceso es más liviano porque se avanza poco a poco y como resultado se establece un nuevo hábito.





Para tener constancia ocurre lo mismo.


Primero hay que entender que significa.


Voluntad inquebrantable y continuada en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla.

Viendo la definición te pregunto:


¿Tienes suficientemente determinación por la cosa a realizar? Es decir, ¿Has hecho un ejercicio de introspección y conoces y sabes muy bien lo que quieres?


O te has planteado en este caso cambiar la alimentación sin preguntarte para qué...


No te extrañe que no tengas constancia si no tienes claro para qué quieres hacerlo.


Y segundo, ¿Tienes claro el modo de realizarlo? ¿Has hecho un plan o vas probando a ver si por arte de magia funciona?


Bien, tenemos 2 cosas importantes. El para qué hacemos las cosas y cómo las realizamos.


De manera que ahora es más fácil entender por qué cuesta tener constancia.


Una vez visto los posibles problemas, el primer ejercicio es revisarlos y ajustar adecuadamente a las necesidades que tenemos en realidad.


Que probablemente no tienen nada que ver con las personas de tu entorno.


Recuerda que somos individuos que juntos creamos un colectivo y no al revés.


Si quieres acompañamiento profesional para establecer planes que te funcionen de verdad, dale un vistazo a mi Plan Mutatio, con el que tendrás la capacidad de tomar acción y liderar tu vida.


Y ahora que ya tenemos el para qué y el modo de hacer, vamos con los 3 trucos que te ayudarán a ser constante con tu alimentación.


Comidas regulares

El cerebro humano necesita de orden. Es lo mismo que un ordenador.

Tenemos que crear sistemas para facilitarnos la vida.


¿Te imaginas que cada vez que vas a trabajar y enciendes el ordenador, los archivos se han cambiado de carpeta?


Perderías al menos tus primeros 15 minutos en encontrarlos y esto te generaría estrés porque sabes que al día siguiente tendrías que buscar en un sitio distinto.

Evidentemente, trabajar así no es rentable.


Al cerebro le ocurre lo mismo. Necesita crear sistemas para facilitarte la vida igual que un ordenador. Si no hay una regularidad se estresa.


Si un día haces la comida a las 15, al siguiente a las 12 y en los siguientes dos días cenas a las 21 y a las 23 respectivamente. No hay manera de crear un orden, por lo que tus comidas por mucho que quieras no van a ser saludables.


Tirarás de lo primero que encuentres porque a ciertas horas tienes pereza y no te apetece cocinar.


En cambio, si lo acostumbras a comer cada día a la misma hora, el solito se encargará de recordarte que es el momento.

Y a lo largo de las semanas habrás establecido un sistema funcionando en automático.

Por lo que te será mucho más fácil y tu alimentación será mucho más sana.


Horarios adecuados

Viste que el sol cumple unos horarios.


A lo largo del año va modificando las salidas y las puestas, pero siempre sale y se pone a la hora que le toca.


Para establecer los horarios a la hora de comer debemos de seguir al astro rey.


El desayuno debemos hacerlo entre las 6 y las 10.


El almuerzo siendo la comida principal del día entre las 12.00 y la 13.00 cuando el sol está en el punto más alto, por lo que nuestro sistema digestivo es más propenso a tener más energía para la digestión.


Para la cena lo ideal es que sea más bien ligera y seguir un horario más europeo. Cenar entre las 18.00 y las 19.00, así gran parte de la digestión tiene lugar antes de irse a dormir y no interfiere en el sueño.

Además, la energía digestiva es más baja al caer la noche, después de las 20 horas hay muy pocas secreciones digestivas.

Una comida pesada tomada al anochecer se queda en gran parte sin digerir.


Comer cada día a la misma hora facilita que el sistema digestivo funcione óptimamente, mientras que comer cada día a una hora diferente impide que el cuerpo produzca la cantidad de jugos digestivos necesarios para cada comida.


Registros

Para muchas personas registrar estas acciones pueden sonar a locura y aburrimiento. La cuestión aquí es la información que obtenemos para tomar consciencia, de modo que nos ayude a cumplir con nuestro objetivo principal.

Ser constantes.


En una hoja dibuja una tabla o bien crea un Excel en el que registrarás 2 tipos de informaciones:


Lo que comes.


Desde que te levantas hasta que te acuestas, así podrás tener un seguimiento de lo que estás consumiendo cada día.


Cómo te sientes.


Tanto físicamente como emocionalmente. Anota si tienes hinchazón, gases, molestias o si te sientes con ligereza y energía.


Además de tu estado de ánimo.


A la semana haz un análisis y comprueba lo que comiste, cómo te sentó en tu cuerpo y cómo te sentiste ese día.


Además de ayudarte a tener constancia, este ejercicio te permitirá crear tanto pautas cómo menús regulares.


Y podrás ver la relación entre lo que has comido y cómo te has sentido para que puedas decidir lo que te sienta bien y lo que no. A partir de aquí haz los ajustes y cambios necesarios y empieza una nueva semana.


Verás que cumpliendo con estos 3 trucos en pocas semanas habrás conseguido la constancia que tanto deseas porque la habrás automatizado, con lo cual podrás pasar a un siguiente objetivo, enfocándote en la creación de un nuevo hábito.


Bonus: Hazte la siguiente pregunta cuando te sientas en la cuerda floja.
¿Qué pasará si lo consigo?

Dedica un momento a ver e imaginar todo lo que podrás hacer cuando hayas conseguido ser constante, en que te beneficiará, como te sentirás, que te permitirá, como te verán, de que serás capaz.


Cuando tengas tu respuesta, escríbela y ponla en la puerta del frigorífico y anótala en el despertador del teléfono.


Al verlo repetidamente te servirá para que te lo creas y esta motivación será un tremendo impulso para que no te rindas.


Y para que tengas más motivación y más ganas de crear un sistema de alimentación saludable te invito a que te descargues la guía para aprender a comer sano, es totalmente gratuita.


5 pasos para conseguir un cambio real en tu alimentación y que se quede para siempre

Donde encontrarás:


La clave que te ayudará a mantener tus objetivos a lo largo del tiempo.
5 pasos para conseguir cambiar tu alimentación y que se quede para siempre.
Ejemplos y ejercicios para aplicar en cada paso y que no sea una teoría más guardada y olvidada.



Ser constante en la vida requiere de esfuerzo. Si tienes un para qué y un buen método, estoy más que convencido de que lo conseguirás.


A mí me costó encontrar la manera, probé, reajusté hasta que di con la fórmula que me ha funcionado hasta día de hoy.


Siempre haciendo revisiones cada cierto tiempo y quitando lo que no me sirve para añadir cosas nuevas.


Somos seres cambiantes, si algo no te funciona, suéltalo.


Verás la gran recompensa que te producirá y lo gratificante que es.


¡Gracias por leerme, un abrazo y hasta la próxima!

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